A veces los Estados no pueden pagar lo que deben y quiebran. Argentina suspendió pagos hace ocho años y es el mejor espejo en que pueden mirarse los países europeos para imaginar una quiebra soberana.
Los Estados pueden quebrar y, de hecho, lo hacen bastante a menudo. Sólo en el siglo XIX España presentó suspensión de pagos siete veces. La razón es simple, el Tesoro estaba a cero y no podía atender a los acreedores, ni a los de dentro ni a los de fuera. Los Estados tienen ese privilegio del que carecemos los individuos. Si un Gobierno dice que no paga pierde la confianza de los inversores, pero nadie le embarga ni le reclama por la fuerza lo que debe.
Como la última quiebra soberana del Estado español fue hace siglo y pico, exactamente en 1882, nadie se acuerda de sus efectos. Entonces, claro, el Estado no tenía un papel tan importante en la economía ni era, como hoy, el primer terrateniente ni acaparaba más de la mitad de la riqueza del país. Las consecuencias fueron infinitamente más suaves para la gente que si esa bancarrota se produjese en esta década. Continuar leyendo ‘¿Qué pasa cuando un Estado quiebra?’

